Según Arturo el origen de la lengua castellana viene desde aqui.
Es un muy buen origen, lo que no sabemos es si es el original, no estaría mal que el origen fuera este. Aqui lo teneís, no dudeís en contactar conmigo.
FELIZ INVIERNO.
Recordad que el 26 DE DICIEMBRE es el PRIMER ANIVERSARIO de CURIOART.
No olvideís venir ese dia porque la fiesta durará mas de 8 horas.
Habrá videos, curiosidades y nuevos capítulos.
A disfrutar aqui os lo dejo:
La lengua castellana y las atractivas historias sobre sus orígenes son mentira. La verdad sobre sus inicios es la que yo sé. Voy a contarla desde el principio de los tiempos.
Hace millones de años, cuando los dinosaurios estaban todavía en la guardería, no les enseñaban a hablar. No existía ninguna lengua. En aquella época, todos se comunicaban mediante otro lenguaje un poco más complejo: el “rugido”. Lo que no entiendo es por qué les permitían ese lenguaje tan ruidoso; eso era escándalo público. Algunos de los habitantes más cultos se quejaron a los concejales de ruidología.
Sus vecinos, los cocodrilos antediluvianos, inventaron el latín, que era una lengua que no la entendía ni su tía; bueno, algunos sí, los que iban a las clases particulares del monje-cocodrilo Latineo Fernández II. A medida que la lengua fue evolucionando, los fabricantes de los “actimeles” metían las lecciones grabadas como promoción en los yogures que vendían en los supermercados para que la población siguiera aprendiendo la lengua a su ritmo. El problema fue que como cada uno sabía más o menos latín según el número de “actimeles” que compraba, cada uno hablaba como le daba la gana: uno con el acento “pa cá” y otro “pa llí”; al final, cada cabezota con lo suyo. Así que se inventó otra lengua, a la que llamaron castellano, que más o menos unificaba todos los acentos de los cabezotas del pueblo.
- “Bueno -dijo el alcalde- vamos a sacar las llamadas becas de estudios”.
Y los mandaron con el viaje pagado al portal de al lado del Ayuntamiento, porque el presupuesto no daba para más, ya que ése era el único lugar en el que existía un cangrejo-taxista extranjero que sabía hablar esta compleja y bonita lengua. Desde ese momento, todos los jóvenes del lugar estuvieron de “intercambio” durante 2 meses.
El casero no podía soportar más a los cinco mil chavales en su casa. Empezó a meterles en la cabeza la idea del castellano; casi nadie lo entendía, y los chicos no hacían caso, pero como vivían en esa casa y no controlaban el nuevo idioma, tenían que apañárselas como pudieran. La mujer de la casa cocinaba muy bien; el problema era que, si querían comer, tenían que pedírselo en castellano.
Al cabo de poco tiempo todos dominaban perfectamente la nueva lengua. Cuando llegaron a su casa los estudiantes, los padres no les entendían porque ellos solo conocían el latín. Poco a poco, ellos también aprendieron castellano; así todo el mundo se podía comunicar con la gente y todos felices, pero no del todo.
Memorio, que era un unicornio muy anciano, cuya función era parecida a la de un gran libro de la sabiduría y que almacenaba toda la información de los habitantes del pueblo en su cuerno, murió y se perdió todos los saberes. La gente solo tenía memoria para acordarse de su nombre y de dónde vivía. En un pleno, idearon crear un sustituyo de Memorio: contendría los mismos datos pero, además, ahora dejarían todos los sonidos dibujados mediante símbolos en pergaminos que quedaría depositados en el ayuntamiento. Pero, ¿qué símbolos iban a utilizar? El concejal de relaciones empresariales, que estaba en el pleno, dijo que conocía a un monje de una tierra llamada La Botella de Rojo (llamada familiarmente la Rioja), rica en bebida roja, que vivía en un monasterio-empresa llamada Monje-scritura S.A. Esta innovadora compañía se dedicaba a dejar en hojas de papel las informaciones que ellos querían. Decidieron que la mejor solución sería que cada pueblo enviara a uno de sus pobladores durante cuatro meses a aprender los signos que representaban los sonidos del castellano para “escribirlos” con tinta (que es como decían los monjes que se llamaba la acción de reflejar los sonidos en el papel); así, el privilegiado, cuando estuvieran en el ayuntamiento, podría escribir todo lo que de los del pueblo quisieran.
A medida que pasaron los años, se fue aprendiendo a escribir y a hablar en castellano en muchos los lugares del mundo. A partir de entonces, se convirtió en una de las lenguas fundamentales de los documentos oficiales. Hoy en día tenemos que agradecer a esos monjes, que fundaron la empresa Monje-scritura S.A., que nos transmitieran todo su saber sobre el castellano. En muchos países de la Tierra es la lengua oficial. Todos tenemos derecho a conocerla y el derecho a usarla.
¡Viva el castellano, sus reglas y el derecho a conocerla, aprenderla, y a usarla!
Hola Arturo. Soy Macu, o lo era hasta hace cinco minutos cuando empecé a leer tu "particular" origen del castellano. Me he quedado anonadada: ¡qué sabiduría, qué profundo estudio´de la historia, qué dominio de la lengua... Por eso, ahora ya no sé si sigo siendo yo o si he transmutado. Ha sido genial.
ResponderEliminarSigue escribiendo más historias, ponles alguna ilustración y todos nos divertiremos con mi autor preferido Curioart
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