Yo, acabé de jugar a tenis un día normal y corriente, yo iba muy feliz, o al menos eso pensaba, no creo que influyera con lo que paso ese miércoles de octubre, no os creáis, era un día cualquiera, como hoy mismo, aunque hoy ya no es un día cualquiera después de lo que me paso ese día. Como iba diciendo yo me disponía a continuar con mi vida después de una sesión de ejercicio, estaba caminando, de manera pingüino como lo llamo yo a la forma en la que camino, no se si era mi forma de andar o el escándalo que yacía del parque lo que no dejaba oír el chasquido de pies sobre al hierba, verde y húmeda, pese al mes en el cual nos encontrábamos el sol descansaba en su alta posición alumbrando, a los jubilados que hablaban en sus toallas estos aprovechando esos grados perdidos en la época de canícula. Yo me dispuse a bajar 5 escalones cuando decidí hacer la ridiculez, cosa que me parece ahora, ya que en ese instante pasó desapercibida en mi cabeza (no tanto como para hacerla) que ya no volveré a hacer. Pegué un salto en una altura de 1 metro aproximado, una altura desde luego muy singular, ya que hasta un rinoceronte después de haberse tomado una mariscada lo hubiera hecho, pero había un bordillo mínimo de unos 4 cm en los cuales se me enganchó la zapatilla. Yo en una situación así hubiera hecho amago de caerme pero al ser en una caída, salí rodando, dandome una voltereta completa a mi propio cuerpo, que en defensa propia se tapó la cara con las manos, dejándole así vía libre a la piedra del muro por el cual caí, mi indefenso brazo, para dejarle un amplio bufete libre de sangre mía, yo no supe como reaccionar así que me quede en el suelo indefenso, cualquier mosquito hubiera acabado tripa arriba al ver semejante festival sanguíneo. Me tenía que ir así que sin mirar atrás deje mi silueta marcada en la hierba, (la cual a la policía le vendría muy bien si yo hubiera muerto)para aparecer poco después andando, con un rostro feliz en mi cara y todo el brazo ensangrentado. Lo que me impresionó fue el señor que venía detrás mío que en su cabeza estaría haciendo la lista de la compra por ni ayudar a levantar fue su reacción:
- Menuda ostia te has metido, dí que no te has roto un hueso- no penséis que me falta la exclamación, por que es que el señor no la utilizó, después de eso era capaz de ver a un señor decapitado y decirle sin ningún escrúpulo que se levantase de ahí que sino le iba a pisar. Yo pensé: ¡Qué ornitorrinco de hombre!
(Bueno eso es mentira se me ha ocurrido ahora mismo).
Hoy lunes regresaba para realizar otra vez mi entrenamiento de tenis cuando veo que alguien había puesto una valla en el lugar del crimen. La risa era lo primero que se me ocurrió, y es lo que me salió, como iba a entrar ahora al vestuario, como me reconociera el señor, lo iba a pasar mal, bueno, yo he decidido no agobiarme así que, me fui riendo hasta la pista de tenis.
Pero, otra cosa, ¿qué sentido tiene la valla esa ahí?, porque como alguien haga la misma estupidez que yo, se va a comer la valla, pero bien comida...
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